EL PLANO
SUBJETIVO
A veces la
cámara, mediante el emplazamiento y los movimientos, nos invita a ver los
hechos «a través de los ojos» de un personaje. Algunos directores Howard
Hawks,John Ford, Kenji Mizoguchi, Jacques Tati) rara vez utilizan el plano
subjetivo, pero otros (Alfred Hitchcock, Alain Resnais) lo utilizan cons
tantemente. Como indicaba la figura 6.128, Una luz en el hampa, de Samuel Fu-
:1er, comienza con sorprendentes planos subjetivos.
Empezamos
con un corte directo. En esa escena, los actores utilizaban la cámara; es taba
atada a ellos. Para el primer plano, el chulo tiene la cámara atada con correas
a su pecho. Yo le digo a [Constance] Towers, «¡Golpea la cámara!». Ella golpea
la cá mara, el objetivo. Luego lo invierto. Pongo la cámara sobre ella y ella
le golpea ra biosamente. Pensé que sería efectivo. [Citado en
TheDirector’sEvent (Nueva York, Sig- net, 1969), pág. 189, de Eric Sherman y
Martin Rubin.]
Históricamente,
los cineastas comenzaron a experimentar con la «cámara en primera persona» o la
«cámara como personaje» bastante temprano. Grand- ma’s Reading Glass (1901)
presenta planos subjetivos. A menudo se utilizaban los ojos de las cerraduras,
los binoculares y otras aberturas para motivar el punto de vista subjetivo. En
1919, Abel Gance utilizó muchos planos subjetivos en Yo acu so (J’accuse). Los
años veinte vieron a muchos cineastas que se interesaban por la subjetividad,
que se percibe en películas como Coeurfidéle (1923) y La belle ni- vemaise
(1923), de Jean Epstein, Variety (1925), de E. A. Dupont, El último (Der Letzte
Mann, 1924), de F. W. Murnau, con su famosa escena de la borrachera, y Napoleón
(1927), de Abel Gance. Algunos creen que en los años cuarenta el pla no subjetivo
—sobre todo el movimiento de cámara subjetivo se pasó de la raya en La dama
del lago (Lady in the Lake, 1946), de Robert Montgomery. Du rante casi toda la
película, la cámara representa la visión del protagonista, Philip Marlowe;
solamente le vemos cuando se mira al espejo. «¡Llena de suspense! ¡Insólita!»,
proclamaba el anuncio publicitario. «¡Aceptarás la invitación a entrar en el
apartamento de una rubia! ¡Te pegará en la mandíbula un sospecho so de
asesinato!» La historia de la técnica ha tentado a los teóricos del cine a
especular sobre si el plano subjetivo evoca la identificación del público.
¿Creemos que somos Philip Marlowe? Los teóricos del período mudo pensaban que
podíamos tender a identificarnos con aquel personaje del que se ocupara la
posición de la cámara. Pero la teoría cinematográfica reciente está poco
dispuesta a aceptarlo. Frangois Truffaut afirmaba que nos identificamos con un
personaje no cuando miramos con un personaje, sino cuando el personaje nos mira
a nosotros. «Una cámara subjetiva es la negación del cine subjetivo. El cine se
vuelve subjetivo cuando la mirada del actor se encuentra con la del público»
[en The New Wave (Nueva York, Viking, 1968), pág. 93, de Peter Graham], Todas
estas afirmacion nes siguen siendo confusas; necesitamos estudiar más
seriamente cómo funciona el plano subjetivo dentro de una película. Un comienzo
es el capítulo 5 de Point ofView in the Cinema: A Theory of Nanation and
Subjectivity in Classical Film (Nueva York, Mouton, 1984), de Edward Branigan.
Bordwell, D Thompson, K. (1995). El arte cinematográfico. Barcelona: Paidos.P.245
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